Imagen de una persona con algo de dolor de cabeza en el trabajo

Vuelta a la rutina: cómo sobrellevar el síndrome posvacacional (y por qué el agua puede echarte una mano)

Cada mes de septiembre, miles de trabajadores en España notan, en mayor o menor medida, el llamado síndrome posvacacional. El Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recuerda que mantener una hidratación adecuada es uno de los hábitos más sencillos para ayudar al organismo a adaptarse a esta transición. 

 

Cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, insomnio, dolores de cabeza o molestias digestivas. Son algunos de los síntomas más habituales del síndrome posvacacional, un proceso de adaptación —que los expertos definen como «estrés adaptativo»— que aparece cuando el cuerpo y la mente deben pasar, de forma relativamente brusca, de un ritmo de descanso a las exigencias de la rutina laboral. 

Aunque no existe un registro oficial que mida específicamente este fenómeno, los datos disponibles sobre estrés laboral en España ayudan a entender su magnitud: según la última encuesta OSH Pulse 2025 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el 40% de los trabajadores españoles vincula directamente su ansiedad o depresión con el trabajo, 11 puntos por encima de la media europea (29%), lo que sitúa a España entre los cinco países con mayor prevalencia de estrés laboral de la Unión Europea. En la mayoría de los casos, los síntomas del síndrome posvacacional remiten en pocos días, aunque un porcentaje relevante de afectados arrastra las molestias durante dos o tres semanas. 

Un malestar que también se nota en el cuerpo 

Aunque se suele hablar del síndrome posvacacional como un fenómeno emocional, sus efectos van más allá del ánimo. El estrés de la reincorporación puede traducirse en fatiga, dolores de cabeza, tensión muscular, sobre todo en cuello y espalda, y en algunos casos contribuir a la aparición de molestias como la lumbalgia, o problemas digestivos con los que el cuerpo expresa esa fase de adaptación. 

La hidratación, un aliado para el organismo 

En este contexto, el IIAS pone el foco en un hábito que suele pasar desapercibido: la hidratación, ya que el cerebro está compuesto en un 85% por agua, y un pequeño déficit de agua puede afectar al rendimiento y la capacidad de trabajo. Por el contrario, mantener una hidratación adecuada a lo largo del día ayuda a mejorar la concentración, el estado de ánimo y contribuye al buen funcionamiento cognitivo, aspectos especialmente sensibles durante los primeros días de vuelta al trabajo. 

Según el Dr. Luis Gutiérrez Serantes, miembro del Comité Científico del IIAS, “una ligera deshidratación, entre el 1 y el 2% del peso corporal, afecta a la toma de decisiones y puede repercutir negativamente en el estado anímico”. Beber agua de forma regular, así como otros hábitos complementarios —como regularizar el sueño, retomar el ejercicio físico o planificar la vuelta con objetivos realistas—, ayuda al organismo a sobrellevar mejor esta fase de adaptación. 

Por todo ello, Gutiérrez Serantes recomienda beber pequeños sorbos de agua de forma constante a lo largo de la jornada —en torno a 330 ml cada dos horas—, sin esperar a sentir sed, y llevar siempre encima una botella de agua mineral natural, especialmente durante los primeros días de trabajo. En conjunto, se aconseja alcanzar entre 2 y 2,5 litros diarios, acompañados de una alimentación equilibrada y descansos regulares. 

Frente al «bajón» que supone para muchos la vuelta a la rutina, cuidar la hidratación es, según el Instituto de Investigación Agua y Salud, una forma simple y accesible de ayudar al cuerpo y a la mente a recuperar antes su ritmo habitual. 

 

Icono con la imagen de Luis Gutiérres
Dr. Luis Gutiérrez Serantes – Miembro del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS)