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Calculadora de Hidratación (IIAS)

icono con fondo transparente de una calculadora

¿Cómo puedo saber si estoy bebiendo el agua que necesito?

Sigue estos sencillos pasos y comprueba si estás bebiendo suficiente agua.

Con nuestra calculadora podrás evaluar tu nivel de hidratación además de descubrir las recomendaciones diarias de agua adecuadas a tu edad, peso, altura, actividad, etc.

Edad Años

Peso Kg

Altura cm

Actividad Física

Actividad Física Moderada: Actividades típicas de la vida diaria (tareas domésticas, caminar hasta el autobús…) + al menos 60 min./día de actividad moderadamente activa o 20 min./día de actividad vigorosa . Personas que diariamente realizan desplazamientos a píe o en bici cortos o de media distancia, paseo con animales domésticos, participación activa en juegos y deportes con niños o la práctica deportiva de poca intensidad o de una duración no superior a 60 min.

Temperatura Media ºC

Ingesta de agua (Vaso 250ml)

Resultado

titulo_Resultado

Tu ingesta
diaria recomendada:

2,7 l

Tu ingesta
total diaria:

2 l

Tu balance de hidratación:

0,7 l

Recuerda que no solo es importante la cantidad de agua que ingieres sino hacerlo de forma adecuada. Tienes que tener en cuenta que el aparato digestivo solo es capaz de asimilar y digerir unos 800 ml de líquido a la hora.
Por ello, es importante no esperar a tener sed y no beber rápido y de golpe una gran cantidad de agua para calmar la sed.

Unas buenas pautas de hidratación nos llevan a beber despacio y a pequeños sorbos, en intervalos regulares, unos 300 ml cada dos horas.

Te sugerimos este sencillo esquema para ayudarte, no solo a beber la cantidad recomendada, sino a mantener un equilibrio hídrico constante a lo largo del día:

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1 vaso antes de acostarte

Recuerda que no solo es importante la cantidad de agua que ingieres, sino hacerlo de forma adecuada. 

Tienes que tener en cuenta que el aparato digestivo solo es capaz de asimilar y digerir unos 800 ml de líquido a la hora, por lo que un buen hábito para tomar agua nos lleva a ingerirla despacio, en pequeños sorbos y a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

El agua desempeña importantes funciones en nuestro organismo, entre ellas, actúa como lubricante, mantiene la salud celular, facilita la distribución de nutrientes, participa en la eliminación de residuos y regula la temperatura corporal. Por ello, el agua es vital para el correcto funcionamiento de los órganos de nuestro cuerpo.

Recuerda beber antes de tener sed, a intervalos regulares, unos 330 ml cada dos horas aproximadamente. Bebe despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15ºC para favorecer su absorción. 

Te sugerimos este sencillo esquema para ayudarte, no solo a beber la cantidad recomendada, sino a mantener un equilibrio hídrico constante a lo largo del día: 

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1 vaso antes de acostarte 

Recuerda que no solo es importante la cantidad, frecuencia y modo en que ingerimos el agua, sino que, para garantizarnos una adecuada hidratación en todo momento y lugar, es importante también conocer la calidad y el origen de la misma. 

Esta calidad queda garantizada cuando se trata de Agua Mineral Natural, por sus especiales características, es pura y sana en origen, se envasa a pie de manantial protegida de toda contaminación y mantiene su composición constante en minerales y oligoelementos.

No olvides que tan importante es conocer la cantidad adecuada de agua que debemos beber diariamente, en cada etapa o circunstancias específicas de nuestra vida, como saber el modo y la frecuencia idónea con la que realizar su ingesta. 

También es esencial conocer la calidad y el origen del agua que bebamos, para garantizarnos y mantener una hidratación sana y natural en cada momento o lugar; y cómo todo ello es la base fundamental para mantener un estilo de vida saludable pleno, junto con llevar una alimentación equilibrada y la práctica de una actividad física moderada.

Recuerda que no solo es importante la cantidad de agua que bebes, sino hacerlo de forma adecuada y, si eres de los que realizas una actividad física intensa, no olvides que la hidratación también se entrena. 

Es muy importante establecer un “Plan de Hidratación” que debe contemplar los tres momentos clave para evitar y prevenir la deshidratación:

Antes de la práctica físico-deportiva (Pre-hidratación): Ingerir entre 300 y 500 ml de agua las 2 horas previas y un aporte intermitente desde las 2 horas previas hasta el comienzo de la actividad. Esto permite un menor aumento de la temperatura corporal y disminuye la percepción del esfuerzo.

Durante la práctica físico-deportiva (Hidratación): A los 30 minutos de iniciar la actividad física, es necesario empezar a compensar la pérdida de agua, recomendándose ingerir al menos entre 100 y 200 ml cada 15 o 20 minutos.

Si las condiciones ambientales son adversas (temperatura superior a 38°C o una humedad relativa de más del 50%) es recomendable aumentar la ingesta en 500 ml.

Después de la práctica físico-deportiva (Post hidratación): Al finalizar la actividad se recomienda beber 500 ml de agua e ingerir 150 ml cada 15 minutos hasta completar los 1,5 litros por cada kg de peso perdido.

Es importante recordar que las 2 primeras horas después de finalizar la actividad física son claves para una rehidratación óptima del organismo. Además, es clave para recuperar el equilibrio de los electrolíticos y finalizar la práctica físico-deportiva de forma segura para la salud.

Debes tener en cuenta también que:
 
  • Con práctica físico-deportiva intensa y en días calurosos, aumenta unos 600 ml por cada hora de ejercicio y unos 500 ml por cada grado de temperatura superior a los 38ºC.
  • Si realizas una actividad físico-deportiva en lugares con aire acondicionado, el ambiente se reseca y se pierde más agua por los pulmones y la piel, debes compensar estas pérdidas con un aumento de la ingesta de agua.
  • Si realizas actividades físico-deportivas a una altitud superior a los 1.500 metros, debes saber que, a mayor altitud, menos humedad y menos oxígeno disponible; factores ambos que contribuyen a una mayor deshidratación solo por respirar en comparación con un lugar de menor altitud. Por eso, debemos incrementar la cantidad y la frecuencia en la ingesta de agua.
  • Si practicas deportes de invierno, ten en cuenta que, aunque con el frío tenemos menos sensación de sed, por debajo de los 0°C el aire carece de humedad y se produce una mayor evaporación por las vías respiratorias. Además, el uso de ropa térmica favorece la sudoración, por ello, en estas circunstancias, debes beber agua cada 20-30 minutos.

Mantener unos hábitos y pautas de hidratación adecuados, juega un importante papel en todas las etapas de la vida de la mujer. Pero durante el embarazo y la lactancia es fundamental y vital por los múltiples beneficios que aporta para la salud y bienestar de la madre, para el correcto desarrollo del embarazo y, más adelante, en la preservación de la cantidad y calidad de la leche materna durante la lactancia.

Dada la importancia de una ingesta adecuada de agua durante el embarazo y la lactancia, y puesto que el agua va a convertirse en el principal componente del bebé es muy importante conocer el origen y la calidad del agua que ingerimos, para garantizarnos una hidratación sana y natural en este periodo.

Por ello, el Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recomienda a las mujeres embarazadas beber Agua Mineral Natural durante el embarazo y la lactancia y establecer un “Plan de Hidratación” que garantice el equilibrio hídrico corporal constante, sin esperar a tener sed para beber agua. Un ejemplo de plan podría ser, beber…

  • 1 vaso de agua al levantarte
  • 3 vasos de agua durante la mañana
  • 2 vasos de agua en la comida
  • 2 vasos de agua durante la tarde
  • 1 vaso de agua al acostarte
 

Y recuerda beber despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

Ver más: Beneficios de la hidratación durante el embarazo

 

  •  

Según el Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) la ingesta de agua en personas mayores debe realizarse de forma gradual a lo largo del día. 

Sería recomendable que las personas mayores bebieran un vaso de agua en cada una de las comidas del día (desayuno, comida, merienda y cena), para favorecer la ingestión de sólidos, así como tomar al menos otros 4 o 6 vasos de agua repartidos en el resto de la jornada. 

Debemos beber agua antes de sentir sed, no superando periodos de más de 2 horas sin ingerir agua, Beber despacio y a pequeños sorbos y que el agua se encuentre a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

Además, tener siempre a la vista y a mano una botella de Agua Mineral nos ayudará a recordar que debemos tomar agua regularmente, así como nos permitirá conocer la cantidad de agua que hemos bebido.


  •  

El agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de la vida y más aún a partir de los 65 años, edad en que la proporción de agua disminuye hasta un 15% con respecto a las anteriores etapas, y en la que un pequeño desequilibrio hídrico puede tener graves consecuencias para la salud. Por ello, realizar una ingesta adecuada de agua aporta grandes beneficios a las personas mayores.

Según el Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) la ingesta de agua en personas mayores debe realizarse de forma gradual a lo largo del día, sería recomendable, para personas sin patología que indique restricción de líquidos, y bajo condiciones normales de actividad y temperatura:

  • Beber agua de forma gradual a lo largo del día, no superando periodos de más de 2 horas sin ingerir agua (unos 330 ml). 
  • Beber despacio y a pequeños sorbos y que el agua se encuentre a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.
  • Beber un vaso de agua en cada una de las comidas del día para favorecer la toma de sólidos, así como beber, al menos, otros 4 o 6 vasos de agua repartidos en el resto de la jornada, evitando los instantes previos a acostarse, para reducir el miedo a la ingesta de agua en esta franja horaria por posibles problemas de incontinencia urinaria.
  • Debemos beber agua antes de sentir sed. Además, tener siempre a la vista y a mano una botella de Agua Mineral nos ayudará a recordar que debemos tomar agua regularmente, así como nos permitirá conocer la cantidad de agua que hemos bebido.



  •  

El agua es un nutriente esencial para el mantenimiento de la vida y más aún a partir de los 65 años, edad en que la proporción de agua disminuye hasta un 15% con respecto a las anteriores etapas, y en la que un pequeño desequilibrio hídrico puede tener graves consecuencias para la salud. Por ello, realizar una ingesta adecuada de agua aporta grandes beneficios a las personas mayores.

Según el Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) la ingesta de agua en personas mayores debe realizarse de forma gradual a lo largo del día, sería recomendable, para personas sin patología que indique restricción de líquidos, y bajo condiciones normales de actividad y temperatura:

  • Beber agua de forma gradual a lo largo del día, no superando periodos de más de 2 horas sin ingerir agua (unos 330 ml). 
  • Beber despacio y a pequeños sorbos y que el agua se encuentre a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.
  • Beber un vaso de agua en cada una de las comidas del día para favorecer la toma de sólidos, así como beber, al menos, otros 4 o 6 vasos de agua repartidos en el resto de la jornada, evitando los instantes previos a acostarse, para reducir el miedo a la ingesta de agua en esta franja horaria por posibles problemas de incontinencia urinaria.
  • Debemos beber agua antes de sentir sed. Además, tener siempre a la vista y a mano una botella de Agua Mineral nos ayudará a recordar que debemos tomar agua regularmente, así como nos permitirá conocer la cantidad de agua que hemos bebido.
Y, si eres de los que practica habitualmente actividad física, recuerda que aumenta la sudoración y, por lo tanto, se incrementa la necesidad de agua en nuestro organismo, por ello, es muy importante beber antes, durante y después de la actividad para reponer las pérdidas de agua.
 
La práctica físico-deportiva habitual es otra de las claves para alcanzar un envejecimiento saludable. Es más, según estudios realizados, existe una clara relación entre la actividad física y la esperanza de vida, de forma que las poblaciones más activas físicamente suelen vivir más y mejor que las que son inactivas. 
 
 
  •  

La infancia y adolescencia es una etapa ideal para adquirir y consolidar los hábitos necesarios para tener un estilo de vida saludable, entre ellos, tener una correcta hidratación.

La infancia es una etapa fundamental para el desarrollo intelectual y físico de la persona. La carencia de algún nutriente puede ser un impedimento para nuestro correcto crecimiento y, precisamente, el agua es un nutriente que juega un papel primordial en nuestro desarrollo.

Diversos estudios han puesto de manifiesto que un nivel adecuado de hidratación mejora las habilidades académicas, repercutiendo positivamente en la memoria, la concentración, adaptación y manejo de situaciones de estrés y aumentando la respuesta de sus reflejos.

Por eso, en situaciones de esfuerzo mental intenso en las que se requiere un alto nivel de concentración (como pueden ser la preparación de exámenes, selectividad o enfrentarnos a oposiciones), es especialmente importante mantener siempre un adecuado estado de hidratación.

Par lograr la cantidad diaria recomendada, es de gran ayuda establecer un Plan de Hidratación:

  • Bebe uno dos vasos de agua al levantarte, favorece la recuperación de líquidos perdido durante el sueño y ayuda a comenzar el día con una mayor capacidad de memoria y concentración.
  • Antes de salir de casa, no olvides guardar en tu mochila una botella de Agua Mineral, para tener acceso a una hidratación segura y de calidad en cualquier momento y lugar.
  • No esperes a tener sed, bebe regularmente a lo largo del día unos 150 ml cada hora y a pequeños sorbos para favorecer su absorción.
  • Si además de un esfuerzo mental vas a hacer un esfuerzo físico o en situaciones de mucho calor o estrés, debes incrementar la ingesta de agua.
  • Dosifica las horas de estudio, programando descansos para que tu cerebro recupere toda su capacidad funcional. Cada dos horas puede ser muy positivo hacer un pequeño descanso, de 5 o 10 minutos, para despejar la mente, estirar las piernas y rehidratarse.
 

Con solo un 1% de pérdida de agua, ya se puede ver afectado nuestro rendimiento físico y cognitivo, y, a medida que aumenta la deshidratación, los síntomas y efectos se van agravando.

No esperes a tener sed para beber agua, la sed es un síntoma de que nuestro cuerpo ya está deshidratado. Bebe agua a intervalos regulares, despacio y a pequeños sorbos para que tu organismo lo asimile más fácilmente.

Te sugerimos este sencillo esquema para ayudarte, no solo a beber la cantidad recomendada, sino a mantener un equilibrio hídrico constante a lo largo del día: 

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1 vaso antes de acostarte 

Recuerda que una deshidratación de tan solo el 2% (un déficit hídrico de entre 200 y 250 ml) puede causar una disminución de la capacidad de concentración en un 15% y de la memoria a corto plazo del 10%, además de causar un aumento del cansancio y afectar negativamente a nuestro estado de ánimo.

Mantener una adecuada y constante hidratación nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo, la concentración y la memoria, lo que nos permite abordar mejor los aspectos del día a día.

Te sugerimos este sencillo esquema para ayudarte, no solo a beber la cantidad recomendada, sino a mantener un equilibrio hídrico constante a lo largo del día: 

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1 vaso antes de acostarte 
 
 

Recuerda que el cuerpo humano no tiene capacidad para almacenar agua y cada día se pierden entre 2 y 2,5 litros de agua a través del sudor, orina, heces o por la respiración.

Cuando la pérdida de agua excede al aporte, tiene lugar la deshidratación, es decir, se produce un balance  hídrico negativo en nuestro organismo. Por ello, la cantidad de agua que se elimina cada 24 horas debe ser restablecida para mantener el equilibrio hídrico del organismo.

Desde el Instituto de Investigación Agua y Salud te recomendamos, beber como mínimo:

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1 vaso antes de acostarte 

Si el organismo se enfrenta a un déficit de agua crónico, estaremos causando ciertos desajustes en nuestro cuerpo que pueden ocasionar daños severos a órganos como los riñones, el cerebro, los pulmones, el hígado, etc.

Cuando estamos deshidratados debemos ser conscientes, además, de que el nivel de agua que contiene nuestra sangre disminuye, lo que dificulta su circulación. Como consecuencia, nuestros órganos y músculos reciben un nivel menor de los nutrientes y del oxígeno que necesitan para funcionar correctamente. 

Una hidratación adecuada es el pilar fundamental para el óptimo desarrollo de las funciones fisiológicas más importantes que se producen en nuestro organismo.

El agua desempeña importantes funciones en nuestro organismo, entre ellas, actúa como lubricante, mantiene la salud celular, facilita la distribución de nutrientes, participa en la eliminación de residuos y regula la temperatura corporal. 

Por ello, el agua es vital para el correcto funcionamiento de los órganos de nuestro cuerpo.

Recuerda beber antes de tener sed, a intervalos regulares, unos 330 ml cada dos horas aproximadamente. Bebe despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15ºC para favorecer su absorción. 

Te sugerimos este sencillo “Plan de Hidratación” para ayudarte, no solo a beber la cantidad recomendada, sino a mantener un equilibrio hídrico constante a lo largo del día: 

  • 1 vaso al levantarte por la mañana
  • 2 vasos durante la mañana.
  • 2 vasos en el almuerzo.
  • 2 vasos durante la tarde.
  • 2 vasos en la cena.
  • 1  vaso antes de acostarte 


El 75% de los españoles no alcanzan las recomendaciones sobre ingesta diaria de agua propuestas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). 

Por ello, las instituciones y organismos del ámbito de la salud hacen hincapié en que el agua debe formar parte de la base fundamental de las recomendaciones nutricionales, ya que se trata de un elemento esencial para mantenernos correctamente hidratados y evitar los efectos negativos que la deshidratación puede llegar a provocar en nuestro organismo.

Recuerda beber antes de tener sed, a intervalos regulares, unos 330 ml cada dos horas aproximadamente. Bebe despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15ºC para favorecer su absorción. 

El agua es el principal componente de nuestro organismo y desempeña múltiples funciones vitales esenciales para su perfecto funcionamiento. 

Sin embargo, a pesar de ello, solo un pequeño porcentaje de la población española conoce las pautas específicas que hay que adoptar para mantener una hidratación adecuada, así como las consecuencias negativas que puede generar una ingesta insuficiente de agua para nuestra salud y bienestar.

Descubre todo lo necesario para mantener una hidratación adecuada durante todo el día, los beneficios de la hidratación, las causas de la deshidratación, pautas, etc. en nuestra Guía de Hidratación.

 
 

La actividad física es uno de los factores más determinantes en la pérdida de agua, por ejemplo, tras correr una hora nuestro organismo puede perder en torno a 1,8 litros, 0,5 l después de una hora de natación, 1,5 l después de un partido de fútbol o baloncesto O 1,8 l después de una hora jugando al tenis.

La práctica del ejercicio conlleva un aumento de la sudoración y por lo tanto un incremento de la necesidad de agua en nuestro organismo. 

Para un adulto, la ingesta de agua recomendada en condiciones normales es de alrededor de 2 litros diarios, pero esta cantidad puede ser muy superior en caso de clima adverso (mucho calor) y con la práctica de una actividad física intensa.

Cuando no se repone el líquido perdido durante el desarrollo de una actividad física o deporte se llega a un estado de deshidratación que puede desembocar en efectos secundarios que repercuten, no sólo en la disminución del rendimiento físico sino tener graves consecuencias para nuestra salud, como el golpe de calor.

Y recuerda que no solo es importante la cantidad de agua que bebes, sino hacerlo de forma adecuada y, si eres de los que realizas una actividad física intensa, no olvides que la hidratación también se entrena:  

Antes de la práctica físico-deportiva (Pre-hidratación): Ingerir entre 300 y 500 ml de agua las 2 horas previas y un aporte intermitente desde las 2 horas previas hasta el

comienzo de la actividad. Esto permite un menor aumento de la temperatura corporal y disminuye la percepción del esfuerzo.

Durante la práctica físico-deportiva (Hidratación): A los 30 minutos de iniciar la actividad física, es necesario empezar a compensar la pérdida de agua, recomendándose ingerir al menos entre 100 y 200 ml cada 15 o 20 minutos.

Si las condiciones ambientales son adversas (temperatura superior a 38°C o una humedad relativa de más del 50%) es recomendable aumentar la ingesta en 500 ml.

Después de la práctica físico-deportiva (Post hidratación): Al finalizar la actividad se recomienda beber 500 ml de agua e ingerir 150 ml cada 15 minutos hasta completar los 1,5 litros por cada kg de peso perdido. Es importante recordar que las 2 primeras horas después de finalizar la actividad física son claves para una rehidratación óptima del organismo. 

Además, es clave para recuperar el equilibrio de los electrolíticos y finalizar la práctica físico-deportiva de forma segura para la salud.

 
 

A lo largo de las diferentes etapas de gestación, la mujer atraviesa por una serie de cambios fisiológicos que hacen que el requerimiento de agua aumente, por lo que debemos prestar una especial atención a sus necesidades y recomendaciones específicas de hidratación.

El intercambio de agua de la madre al feto va aumentando progresivamente a medida que avanza la gestación, de forma proporcional al peso del feto y que la cantidad intercambiada por hora se sitúa entre 100 ml a las 12 semanas y 3.600 ml al final del embarazo, por ello, mantener un equilibrio hídrico corporal constante es de vital importancia tanto para la salud y bienestar del feto como de la madre.

Por ello, el Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recomienda a las mujeres embarazadas beber Agua Mineral Natural durante el embarazo y la lactancia y establecer un “Plan de Hidratación” que garantice el equilibrio hídrico corporal constante, sin esperar a tener sed para beber agua. Un ejemplo de plan podría ser, beber…

1 vaso de agua al levantarte

3 vasos de agua durante la mañana

  • 2 vasos de agua en la comida
  • 2 vasos de agua durante la tarde
  • 1 vaso de agua al acostarte

Y recuerda beber despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos que hacen que se incrementen los requerimientos de agua. 

De hecho, una mujer embarazada necesita aumentar su ingestión diaria de agua en al menos 300 ml con el fin de disponer de la cantidad suficiente para atender la formación del líquido amniótico, el crecimiento del feto y la mayor ingesta de energía que se produce durante el embarazo.

El Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recomienda a las mujeres embarazadas beber Agua Mineral Natural durante el embarazo y la lactancia y establecer un “Plan de Hidratación” que garantice el equilibrio hídrico corporal constante, sin esperar a tener sed para beber agua. Un ejemplo de plan podría ser, beber…

  • 1 vaso de agua al levantarte
  • 3 vasos de agua durante la mañana
  • 2 vasos de agua en la comida
  • 2 vasos de agua durante la tarde
  • 1 vaso de agua al acostarte

Y recuerda beber despacio y a pequeños sorbos, y a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

El Agua Mineral Natural constituye una bebida ideal para acompañar una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, y así mantener unos hábitos de vida saludables tan importantes durante el embarazo, donde la mujer debe cuidar especialmente su peso.

 

Ver más: Hidratación en el embarazo y lactancia

La mujer durante el embarazo debe vigilar su hidratación porque sus necesidades hídricas se incrementan: el organismo ha de «fabricar» líquido amniótico y un mayor volumen plasmático, además de abastecer las necesidades del feto.

El agua no sólo contribuye al desarrollo del bebé porque facilita el transporte de nutrientes, sino que también aporta otros beneficios, ya que durante la gestación se produce presión del feto sobre el intestino, lo que suele dar lugar a estreñimiento, un problema que se alivia al beber agua, ya que ésta facilita el tránsito intestinal. 

Además, favorece la función renal, lo que ayuda a eliminar toxinas y a reducir la formación de cálculos renales y de infecciones urinarias.

 

Ver más: ¿Embarazada? Ahora necesitas más agua

Con la edad, el cuerpo pierde la capacidad de detectar la sed, lo que aumenta notablemente el riesgo de deshidratación. Por lo tanto, las personas mayores deben anticiparse a las necesidades de hidratación y no esperar a tener sed para beber agua.

Existen diversos factores que influyen en que las personas mayores sean más vulnerables frente a la deshidratación como: menor percepción de la sed, padecer patologías crónicas, ciertos tratamientos farmacológicos (diuréticos, laxantes…), el miedo a la incontinencia, el sufrir alguna alteración cognitiva (demencia, depresión) o algún tipo de problema de comunicación que dificulte, por ejemplo, pedir agua a sus cuidadores o recordar cuánto hace que han bebido. 

Por ello, debemos beber agua, aunque no tengamos sed y tener siempre a mano y a la vista, una botella de agua mineral que nos recordará que debemos beber agua regularmente, además nos permitirá saber la cantidad de agua que hemos bebido.

El Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recomienda, para personas mayores sin patología que indique restricción de líquidos y bajo condiciones normales de actividad y temperatura:

  • Beber agua de forma gradual a lo largo del día, no superando periodos de más de 2 horas sin ingerir agua (unos 330 ml). 
  • Beber despacio y a pequeños sorbos y que el agua se encuentre a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.
  • Beber un vaso de agua en cada una de las comidas del día para favorecer la toma de sólidos, así como beber, al menos, otros 4 o 6 vasos de agua repartidos en el resto de la jornada, evitando los instantes previos a acostarse, para reducir el miedo a la ingesta de agua en esta franja horaria por posibles problemas de incontinencia urinaria.
 

Ver más: Beneficios de la hidratación en mayores

Con la edad, el cuerpo pierde la capacidad de detectar la sed, lo que aumenta notablemente el riesgo de deshidratación. Por lo tanto, las personas mayores deben anticiparse a las necesidades de hidratación y no esperar a tener sed para beber agua.

Existen diversos factores que influyen en que las personas mayores sean más vulnerables frente a la deshidratación como: menor percepción de la sed, padecer patologías crónicas, ciertos tratamientos farmacológicos (diuréticos, laxantes…), el miedo a la incontinencia, el sufrir alguna alteración cognitiva (demencia, depresión) o algún tipo de problema de comunicación que dificulte, por ejemplo, pedir agua a sus cuidadores o recordar cuánto hace que han bebido. 

Por ello, debemos beber agua, aunque no tengamos sed y tener siempre a mano y a la vista, una botella de agua mineral que nos recordará que debemos beber agua regularmente, además nos permitirá saber la cantidad de agua que hemos bebido.

El Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) recomienda, para personas mayores sin patología que indique restricción de líquidos y bajo condiciones normales de actividad y temperatura:

  • Beber agua de forma gradual a lo largo del día, no superando periodos de más de 2 horas sin ingerir agua (unos 330 ml). 
  • Beber despacio y a pequeños sorbos y que el agua se encuentre a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.
  • Beber un vaso de agua en cada una de las comidas del día para favorecer la toma de sólidos, así como beber, al menos, otros 4 o 6 vasos de agua repartidos en el resto de la jornada, evitando los instantes previos a acostarse, para reducir el miedo a la ingesta de agua en esta franja horaria por posibles problemas de incontinencia urinaria.
Y, si eres de los que practica habitualmente actividad física, recuerda que aumenta la sudoración y, por lo tanto, se incrementa la necesidad de agua en nuestro organismo, por ello, es muy importante beber antes, durante y después de la actividad para reponer las pérdidas de agua.
 

Ver más: Beneficios de la hidratación en mayores

Incluso una pequeña reducción del volumen corporal de agua (entre el 1 y 2% del peso corporal) puede producir una disminución del estado de ánimo y afectar de forma negativa a la realización de tareas mentales, mostrar dificultades de concentración y puede verse afectada la capacidad retentiva y al aprendizaje.

A medida que el cuerpo va perdiendo agua, la capacidad intelectual va disminuyendo de forma progresiva y son muchas las funciones cognitivas que se ven mermadas: memoria, capacidad de atención y de aprendizaje, efectos negativos en la velocidad de procesamiento, en la comprensión y en la resolución de tareas.

Por eso, en situaciones de esfuerzo mental intenso en las que se requiere un alto nivel de concentración (como pueden ser la preparación de exámenes, selectividad o enfrentarnos a oposiciones), es especialmente importante mantener siempre un adecuado estado de hidratación.

Para lograr la cantidad diaria recomendada, es de gran ayuda establecer un Plan de Hidratación:

  • Bebe uno dos vasos de agua al levantarte, favorece la recuperación de líquidos perdido durante el sueño y ayuda a comenzar el día con una mayor capacidad de memoria y concentración.
  • Antes de salir de casa, no olvides guardar en tu mochila una botella de Agua Mineral, para tener acceso a una hidratación segura y de calidad en cualquier momento y lugar.
  • No esperes a tener sed, bebe regularmente a lo largo del día unos 150 ml cada hora y a pequeños sorbos para favorecer su absorción.
  • Si además de un esfuerzo mental vas a hacer un esfuerzo físico o en situaciones de mucho calor o estrés, debes incrementar la ingesta de agua. Dosifica las horas de estudio, programando descansos para que tu cerebro recupere toda su capacidad funcional. Cada dos horas puede ser muy positivo hacer un pequeño descanso, de 5 o 10 minutos, para despejar la mente, estirar las piernas y rehidratarse.

Un nivel adecuado de hidratación mejora las habilidades académicas, repercutiendo positivamente en la memoria, la concentración, adaptación y manejo de situaciones de estrés y aumentando la respuesta de sus reflejos.